Cosicas

Digamos que, en términos generales, en las última semanas el interés de Daniel se concentra en tres temas, especialmente, dos: el CAI Zaragoza y Pepito. Y un tercero: el bingo.
Por una parte, el baloncesto le tiene completamente sorbido el seso en los últimos tiempos. Vería baloncesto a todas horas. Yo creo que hay una fascinación por el juego en sí, pero también por todo lo que conlleva el baloncesto en cuanto a espectáculo: música, ritmos y cánticos, gritos, la propia locución televisiva, que impone sensaciones muy aceleradas… Cualquier partido de baloncesto puede reclamar su interés, pero hay dos preferencias: la NBA y sobre todo, sobre todo, sobre todo, el CAI Zaragoza … No sé cuántas veces hemos visto ya partidos del CAI: los que tiene grabados y los que vamos encontrando por Youtube. También, claro, los que retransmite Aragón Televisión en directo. Tenemos pendiente asistir a un partido en vivo y en la cancha, en el Príncipe Felipe. Lo haremos: a un partido que no haya llenazo a tope (en Zaragoza el baloncesto es un deporte muy seguido y son muchos los “caistas” que asisten regularmente a la cancha) y que se juegue a una hora no intempestiva para Daniel, que suele acostarse bastante tempranito.
El otro tema de polarización del interés danielino ahora es Pepito, su nuevo amigo. Aquí les veis.

Cuando le preguntamos por Pepito, Daniel se muestra sumamente expresivo. 
– ¿Qué tal Pepito, Daniel?
– Bieeennn
– Pero, Pepito, ¿qué es?
– Un es – e- e- to (transcribo: esqueleto)
– ¿Y qué tiene?
– ¡¡¡Hu – e- os!!! (carcajada, bote: huesos)
-¿Es chulo, Pepito, pues?
– Síiiii
– Hoy, ¿qué habéis visto?
– A-be-za 
– ¿La cabeza?
– Sí
– Bueno. Pero, Pepito, ¿cuántos huesos tiene?
– ¡¡Mu-hos!!
En fin, y así… una vez, y otra, con variaciones diversas sobre las partes estudiadas, el color (a-co) de los huesos, la función digestiva (que Daniel se  sabe muy bien todo el tema del tránsito de la comida, sobre todo lo que se refiere a los tramos últimos del mismo…), etc, etc. Bueno, ahí vamos, estudiando un poco de anatomía…
El interés de Daniel por el bingo denota quizás una vertiente un poco pseudo-ludopata :-)) Lo que le gusta es oír cómo se suceden los números diferentes, y además, claro, cantar un bingo o una línea. Jugamos siempre, evidentemente, en sentido figurado… Pero es una fijación actual. Le intentamos sacar partido machacando un poco el tema de los números: decirlos, reconocerlos, situarlos, etc.
En fin, cosas simpáticas del chaval, que va abandonando ya intereses más propios de la infancia y empieza a manifestar otros, de otra etapa, digamos (por eso le he cambiado la cabecera al blog, ya que la anterior tenía trazos aún bastante infantiles; la nueva está elegida en función de la afición al baloncesto, claro).
No me alargo, porque tenemos pendientes por lo menos un par de posts: uno relacionado con la cuestión de la autoconciencia y otro con la robótica. A ver si el año, que ha empezado un poco esquinadillo, se endereza y podemos reanudar los ritmos normales de trabajo y escritura. Nos vemos, pues, de nuevo, enseguida.

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