Una vida propia

Daniel y Adrián interpretan a los capitales del barco, en el corto mudo Pîctos, grabado en el colegio Ángel Riviere
Hace unos días, ya finalizado el tiempo escolar, me sumé a la reunión de final de curso con Inma y las profesoras de Daniel, Laura (clase), Celia (fisioterapia) e Ikerne (logopedia). Fue una larga e interesante charla. La preocupación general era para todas cómo interpretar, orientar y reconducir algún que otro comportamiento un poco en rebeldía del muchacho, expresión posiblemente de ciertas incomodidades adolescentes en su  carácter, unidas a la etapa de acomodación a la nueva silla “neozelandesa” (je), a la extrañeza por los nuevos horarios de trabajo de Inma, el cansancio ya de todo el curso y las ganas de cambiar…  En fin, digo yo, que un poco todo eso se había unido en un cóctel que agitaron aquellos días tremendos de calor del final de curso. Salvada esta fase de la conversación, que yo creo nos sirvió mucho para, sumadas y valoradas todas las percepciones de cada una, pintar un bastante acertado diagnóstico (no preocupante, creo) de la situación, la cosa afrontó, como todos los años, un resumen general de las actividades llevadas a cabo durante el curso y una valoración de los avances de Daniel, de su actitud y disposición en diversos aspectos: los académicos, pero también como va cada vez estableciendo mejor y más continuada relación con el entorno, como al mismo tiempo es cada vez más capaz de centrarse en una tarea (sin distraerse, sin que cualquier estímulo próximo le haga desviarse hacia él), como tiene una mayor predisposición a los contenidos de “conocimiento del medio” que a las matemáticas, como, no obstante, casi todo despierta de entrada su interés… Muy bien, un curso excelente, fue la calificación final de Laura.
Me gustan mucho estas reuniones. Hablar de Daniel con personas que le conocen prácticamente tan bien como la familia es muy gratificante, se aprenden cosas muy útiles que nos ayudan. Pero también hay otra razón por la que me gusta ir a las reuniones escolares: me encanta saber de la vida propia de Daniel. Lo que sucede fuera del ámbito familiar, en el colegio, suele ser celosamente custodiado por el silencio o datos muy escuetos por parte de Daniel. Su vida en el colegio es suya, con sus amigos, sus compañeros, sus profesoras (y algún profesor), sus clases y actividades diversas: música, cine, magia, funciones teatrales, excursiones al auditorio, al teatro, a los centros deportivos, a exposiciones, etc. Me alegra muchísimo que sea consciente de esa vida propia, de que es su espacio diferenciado, y me alegra muchísimo que esa vida propia pueda ser tan rica y  tan atractiva. Nuestro agradecimiento a todos cuantos le ayudan a que así sea. 

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