¡Empieza el nuevo curso!

Hoy es el último día de vacaciones escolares. No penséis que Daniel está disgustado por ello. Todo lo contrario. Tiene muchas ganas de reanudar la actividad lectiva, y además esta mañana se habrá ido de paseo con su cuidador, Fernando, hasta Mercadona, que, con Ikea, constituyen centros de atención y entretenimiento para Daniel (no me preguntéis por qué, aunque supongo que tendrá que ver con la misma fascinación que, recuerdo, de niña me producían los centros comerciales de mi época, de cualquier tipo: allí todo parecía posible, al alcance de la mano, todo lo que uno quería tener en casa, ponerse encima, comer…).  Por nuestra parte, aprovechamos estas inclinaciones inocentemente consumistas para practicar vocabulario, relacionar conceptos de actividades, de profesiones, etc… Al final “jugar a Mercadona” se ha convertido en una actividad que no deja de tener su interés pedagógico.
Vi a Daniel ayer por la tarde y estaba feliz. La verdad es que casi siempre lo está. Feliz, interesado por las cosas y por saber, inquieto, atento siempre. Es un chico muy serio de carácter, aunque se ría tanto, bastante introvertido. Pero si le observas, te das cuenta de que él siempre está dándole vueltas a algo en su cabeza, o fijándose en algo. Últimamente, desde hace ya muchos meses, también repite y repite palabras que oye a los demás: va ensayando vocabulario y probando su capacidad foniátrica. De vez en cuando también suelta expresiones inesperadas, involuntarias, que revelan mucho de sus corrientes internas de pensamiento y de conexión con la realidad.
Hace unas cuantas tardes estábamos en casa, mirando algo en el ordenador, Inma, Daniel y yo misma. Si no recuerdo mal, no hacía mucho rato que habíamos subido de paseo él y yo, y por lo tanto esa tarde no habíamos tenido sesión ni de pelis, o música, o títeres, o lo que sea que toque. Nos fuimos de paseo y en mitad del recorrido oímos una charanga: eran las fiestas del barrio. Emprendimos la búsqueda y localización de la charanga, porque en los últimos tiempos los sonsonetes de trompetas, trompetines, tambores, etc. charangueros le fascinan y se lo pasa pipa-pipa-pipa. Le estábamos contando a su madre todo esto de la charanga y tal, cuando Daniel empezó a llamar con intensidad a su padre, en las muy diversas formas de apelarle que utiliza: ¡Papá! ¡Papi! ¡Jorge! ¡Jordi! ¡George!, incluida el ¡papi te quiero!, cuando cree que ya ha de recurrir a este tour de force para llamar su atención, o para conseguir que llegue a casa mágicamente lo antes posible, en fin, lo que se le ocurra que quiera que suceda. No era la hora habitual de regreso de Jorge a casa todavía, pero se oyó la puerta de la calle. Daniel gritó: ¡¡lo sabía, lo sabía!! Su madre y yo nos miramos con asombro: nunca había pronunciado el imperfecto del verbo saber y nunca además se había exclamado así de manera espontánea y contundente. *
Cada vez dice más cosas, me dijo a su vez Inma. Es verdad. Ya lo hemos comentado aquí en alguna otra ocasión. Y conforme avanza el tiempo sus expresiones van adquiriendo algo más de complejidad y van estando más relacionadas con el entorno inmediato, pero también no tan próximo al momento concreto en el tiempo o el espacio. Todo ello da muchas pistas de la evolución de Daniel.

Está muy feliz de volver al colegio. El verano ha sido un tiempo absolutamente aprovechado para él, gracias entre otras cosas a los dos ciclos de campamentos a los que ha acudido. Se ha divertido muchísimo y también ha aprendido cosas. El curso empieza y lo hace con mucha esperanza, porque Daniel cambia de clase en busca de nuevos conocimientos, de otras formas de aprender, de relacionarse con sus compañeros. Está muy contento. Se lo preguntamos el otro día y contestó que sí, que estaba contento. Mucho, dijo. Y nosotros, por supuesto, también. La profa Virginia ha hecho estos últimos años un gran trabajo con él, después de Raquel y de Chús. También la profa Elena, en casa, es un punto muy importante para Daniel, que a partir de mañana mantendrá su peculiar y personal toma de contacto con la nueva profesora, Laura. Mucha suerte  y feliz trabajo a ambos y a todo el cole para este nuevo curso.



* Del tema de la cierta hiperaudición que manifesta Daniel hablamos en unos días, junto con algunas otras cosas.

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