La risa que cura

Hace ya algunos años -Daniel tendría tres años, creo- escribí un pequeño poema, en tono infantil, dedicado a la risa de Daniel. Fue un capricho que tuve. El poema anda en algún post antiguo. En aquellos primeros años de incertidumbre, de lucha muchas veces a ciegas, de apertura de caminos, también de ansiedad -claro-, de dolor, sí, recuerdo que oír la risa directa, amplia, rotundísima y tremendamente feliz de Daniel recompensaba de todo, y era el mejor estímulo, era como la representación de la razón real por la que pelear auténticamente, pelear por algo que era importante sobre muchas otras cosas. La risa de Daniel fue para mi el símbolo de muchos de los cambios que me percibí, por ahí adentro. Cambios operados al colocarme frente a una realidad que desconocía: otra realidad tan válida como la que hasta aquel momento yo había conocido; otra realidad que se nutría de posibilidades diferentes, tan imprescindibles como las mías hasta entonces.

Pero la risa de Daniel era además curativa.

La risa de Daniel sigue siendo curativa. Los demás también lo saben. Por eso Inma me lo ha puesto esta tarde al teléfono. Porque ella sabía que yo necesitaba hoy oír esa risa. Y Daniel se ha reído con todas sus fuerzas.

7 comentarios

  1. Te leo y es de esas veces en que uno lee lo que va sintiendo por delante:una realidad desconocida, pero tan válida como la conocida.La risa de Daniel también me llega.Gracias por traerla hoy.Me alegra también saber que te ha llegado cuando la necesitabas.Intuyo que seguirás necesitándola ydeseo enormemente que cambien los motivos por la que la necesites.Besos.

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  2. Hola Luisa,Conozco esa risa, aunque yo la llamo felicidad. Porque eso es lo que trasmiten. Y en parte esa felicidad se la deben a los papas, las hermanas, los abuelos… y las tías que como tú entregan tanto amor.Aprovechate de esa risa, seguro que sanarás a través de ella.Un besoPaloma

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  3. Hola! Siento que hayas estado \”alicaida\”?,cuanta razón tienes: ¡la risa de tus seres queridos es la mejor medicina! También tengo esa suerte una sonrisa de mi marido me quita el malhumor y los abrazos de mis hijos, eso es indescriptible…En fin decirte que hemos metido muchas entradas en el blog del cole y que en todas está nuestro Daniel con UNA SONRISA de oreja a oreja o con caras la mar de expresivas:como dice Cristina (la mamá de Isaac) ¡cuánto han crecido este curso!, pero en todo… ¡qué mayores que se están haciendo!…Bueno solo era eso: aportar nuestro granito para que sea lo que sea…, sonrías. Un saludo cariñoso Pilar D

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