¡¡¡¡¡¡En el treeeennnnnnn!!!!!!!!!!

Jueves, 20 de mayo, en casa ya después del colegio:

– Luisa: Y entonces, Daniel, ¿mañana a dónde vas?

– Daniel: A-seeee- aaassss (Casetas, un barrio rural muy próximo a Zaragoza)

-Inma: Y ¿cómo vas a Casetas mañana?

– Daniel: ¡¡¡¡¡¡¡En Éennnnnn!!!!! ¡¡¡¡Bi-eeennnnnn!!!!!

– Luisa: ¿Me lo contarás todo mañana, a la vuelta, entonces?

-Bien: Iiiiiiiiii, bi-eeeennnnnn
Viernes, 21, conversación telefónica a la vuelta del colegio:
– Inma: Daniel, a ver, díle a la tía dónde has ido

– Daniel (grito de nervios y alegría): Aaaaa-seeee-aaassss…..¡¡¡¡¡biiiii-eeeennnnnn!!!!

-Luisa: ¡hala, qué guay! y ¿qué, cómo has ido?

– Daniel: E-eéeennnnn (más grito supernervioso y emocionado, supongo que acompañado de intentos de saltos, culebreo corporal, girabrazos… en fin, pobre Inma…-:)
– Luisa: En treeennnn…. ¡pero, qué magnífico, Daniel! ¡Con las ganas que tenías de ir en tren! ¡Las veces que hemos jugado a ir en el tren…!

– Inma: Sí, Daniel, pero díle a la tía en qué parte del tren has estado…

-Luisa: Daniel, no me digas que has estado en la…

– Daniel: Aaaaa-ki-aaaaaaa ¡¡¡¡¡Biiii-ennnnnn!!!!! (carcajadas, gritos… en fin pura emoción incontenida totalmente)

– Inma: dile a la tía que has traído una foto para el blog, ¿verdad?

– Daniel. ¡¡¡¡biiiii-eennnnnn!!!! (emoción a raudales)
Y así un buen rato más, comentando la experiencia que los chicos del Angel Riviere habían vivido por la mañana. Daniel lo contó todo muy bien: que habían ido a la estación, que la estación estaba guay, que se lo habían pasado genial, que había estado en la máquina, que le había gustado mucho-mucho-mucho-mucho ver la máquina…. Y que había una foto para el blog, efectivamente, ésta que veis por aquì abajo, con Daniel contemplando emocionadísimo el cuadro de mandos de la máquina, sujetado a conciencia por su profesor de Educación Física.

Como a todos los chavales, el tren es algo mítico para Daniel y muchas veces hemos jugado a trenes por los pasillos de casa, por la calle… le encanta hacer el ruido de la máquina: yo, por ejemplo, imito el antiguo traqueteo de la ruedas (ya no se oyen en los trenes actuales, claro) y él hace el “uu-uuu” de la máquina… Como suele ir por delante en su silla de ruedas, hacemos un tren casi perfecto-:)

Cuestión: que sus ganas de ir en tren eran mayúsculas, porque no lo había hecho nunca. Un medio de transporte en teoría tan cercano y sin embargo, habitualmente, tan complicado de usar para la gente con diversidad funcional. En el colegio tuvieron la felícisima idea de aprovechar el tren de cercanías para hacer una excursión mañanera con los chicos. Y el resultado, por lo menos en el caso de Daniel, no pudo ser más emocionante y rico.

Os dejamos también el billete usado por Daniel para su viaje. Y otra foto que corresponde a la sesión de deporte de un día de la semana pasada (ahora no recuerdo cuál fue): obsérvese el estado “pollo total” de Daniel, sudando a tope, después de la sesión de deporte, con su medalla “aaaaa–aaaa–iiii-lllaaaaa” al cuello, nerviosos y orgulloso.

7 comentarios

  1. Que magia tiene el tren ¿verdad?…y que bueno que nuestro Dani sepa rendirse a ella, y disfrutarla tantísimo… es una gozada leeros y ver esas fotos.(Por cierto, me has recordado que tengo pendiente el bautizo de tren de Ainhoa, ains, que mala madre soy)Es una maravilla comprobar como desde el cole organizan actividades que consiguen motivarles tanto, de verdad.Besos mil. Esta tarde creo que Ainhoa os los podrá dar en directo ¿no?…jaja, a ver la que montáis allí.

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  2. Bueenooo, un poco sí la hemos montado en la consulta de Enric y Edu: ozonoterapia a tutiplén. Estaba allí también otra amiga de Ainhoa, pero no le hemos preguntado el nombre: vaya fallo; mañana lo rectificamos. Daniel, como siempre el primer día de ozono, estaba un poco tenso, digamos, y a la defensiva. Pero luego se ha portado genial. Hemos visto a Ainhoa y Miguel Angel cuando ya nos íbamos nosotros. Daniel ha saludado a tu hija con un ¡Hola, A-i-o-a! alto y claro, maña. Se han dado un beso de colegas y Daniel parecía muy contento de reencontrarse con Ainhoa. Esta estaba un poco más comedida que de costumbre: su padre ha dicho que como era primer día… La verdad es que el O-Vital parecía esta tarde un jardín de la infancia, hija… lleno de risas y gritos, incluidos los míos, que cuando me pongo soy \”mu directa y pizpireta, oiga\”.Venga ese post ferroviario de Ainhoa…Besicos, reina

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  3. Me has hecho retroceder una pila de años cuando monté en tren -una de mis lealtades e ilusiones que la vida me ha mantenido sin desmayo- por vez primera.No me extraña que Daniel desbordara emoción y entusiasmo. El tren, aunque ya no eche humo ni tenga silbato de vapor es algo mágico.Habrá que añadir esa terapia \”trenil\” a la de los caballos y los delfines.Besos.

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  4. Es verdad, Ybris: el tren conserva su magia siempre; es curioso. No hay otro medio de transporte tan mágico como éste. La terapia trenil la podríamos practicar más a menudo si fuera más fácil montar en el tren con silla de ruedas. En esta ocasión supongo que el cole concertó la excursión previamente; fueron un montón de chicos (hay foto, pero no la pongo por aquello de los permisoso paternos, pues no sé qué chavales lo tienen para que su imagen sea publicada y cuáles no). Eso mismo hay que hacer a nivel individual: avisar a renfe de que vas a ir, por la cuestión del anclaje de la silla y todo lo demás. Pero hay que hacerlo con tiempo, y sé que muchas veces no se puede cuando quieres… En fin, esperemos que todo vaya mejorando.kss

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  5. Apunta: la otra niña se llama Celia. Ayer Ainhoa enseguida me dijo que Daniel la había llamado por su nombre, jeje. Anda, que vais a montar la de San Quintín por allí…a ver cuando puedo ir yo.Besos

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  6. Llevaba mucho tiempo sin pasarme por aquí… veo que siguen las buenas noticias, las nuevas palabras, las aventuras en el cole… me alegro.Y el tren, como decís, mágico, ¿quién no quería de pequeño/a montar en el tren? Aún lo tengo pendiente.Besos a tod@s.Rosa.

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  7. Yo vivo cerca de una vía de tren urbano. A los adultos nos complica porque mi casa es muy ruidosa, pero a mis sobrinos menores les encanta verlo. Lo primero que hacen es salir al balcón. Frío, calor, noche, día, no importa. viajar en tren no les gusta tanto como mirarlo desde arriba. La estación más cercana no tiene rampa, pero las siguientes sí.

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