Cartografía, Francia y el volcán

La semana pasada hubo consulta con el doctor Valdizán, excelente neurólogo y hombre generoso de su tiempo, comprensión y simpatía. Antes, hay siempre que pasar por la cartografía cerebral. Estamos un ratito metidos en una habitación, tranquilos, mientras Daniel, con su gorrito de electrodos y gel, deja – o no tanto- que el ordenador vaya midiendo la actividad y funciones de su cerebro. Digo, por un lado, que estuvimos, porque la encargada de acompañar a Daniel en la cartografía soy yo, de la misma manera que para los análisis de sangre el imprescindible es su padre, o para la hora de la comida la que no debe faltar –salvo causa mayor o colegio- es su madre. Y digo, por otro lado, que Daniel no deja tanto trabajar al ordenador, porque hay días que es complicado mantenerle todo lo relajado que sería preciso. Esta última vez la lucha fue con sus ojos: no paraba de observar. Pero bueno, los resultados fueron –como viene sucediendo desde hace tiempo- muy esperanzadores, pues el doctor Valdizán siempre nos dice “esto está cada vez mejor”: sólo se observa el asunto de la falta de maduración, pero no hay ninguna lesión ni nada.

A Daniel, que normalmente ir al médico no le hace ninguna gracia, le gusta la consulta de este hombre paciente. Le conocen bien en ella a Daniel. Porque ya llevamos años yendo y porque nunca se les olvida que es “el niño que habla inglés”.

Tuvimos que esperar un rato pequeño el otro día entre la cartografía y la consulta. Y estuvimos entretenidos leyendo el periódico. Yo le iba enseñando a Daniel las páginas y relatándole las noticias que iba encontrado. Y una vez más nos dejó a su madre y a mí “a bolos”, totalmente estupefactas. Diálogo:

– Luisa: Mira Daniel, este chico es un actor de cine. Se llama Javier Bardem. Está en un festival que se celebra en Cannes, que es una ciudad que está en Fran

– Daniel: í – a

– Luisa: … Inma…, Daniel ha dicho Francia… la conoce…

– Daniel: iiiiiii

– Inma: Lo he oído…

– Luisa: … Jo…, Daniel…, sí …en Francia; pero mira, ahora viene aquí una noticia sobre el volcán de Islandia, que echa fuego y hace nubes de

– Daniel: eee – ni—aas

– Luisa: ¡¡¡Daniel!!!!, ¿qué pasa… que lo has oído en las noticias de la tele…?

– Daniel: iiiii

Y claro, nosotras, baberos sendos desplegados, ya sin parar de hablar sobre cuantas cosas pilla el chaval al vuelo, que hay que estar más atentos aún, que hay que aprovechar mucho está gran disposición, curiosidad, etc…

Entramos a la consulta y entre las cosas conversadas le contamos la anterior escena al doctor Valdizán, que sonreía con satisfacción. Le digo: es que no sé, no sé lo que hay en la cabeza de este niño…. Y nos dice: yo tampoco, yo tampoco…. si tuviera mayor motricidad… yo no sé…. Bueno, Daniel, le dijo: a seguir practicando inglés.

Yo, que nunca pienso en lo que podría ser, sino en extraer el mayor partido posible a lo que es, salí de la consulta muy contenta con Francia y las cenizas del volcán. El periódico lo vamos a leer muy a menudo.

4 comentarios

  1. Me puedo imaginar vuestras caritas de sorpresa, con o sin baba incluida, Luisa, y me alegra que Daniel continue sorprendiéndoos a todos y no sólo en lo lingüistico, sino en la, de momento, intención comunicativa, claro que sí, Daniel.Besos para todos.

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  2. Pues vaya si nos alegra a Pilar y a mí ver la disposición de Daniel para estar al tanto de las noticias.Está claro que -visto que no le falta intención comunicativa- en cuanto consiga mejorar su sistema de comunicación se sucederán las sorpresas, una tras otra.Tienes mucha razón, Luisa: No hace falta pensar en lo que podría ser sino en potenciar lo que ya es.Que, visto lo visto, no es poco.Besos y abrazos a todos.

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  3. Es verdad Laura, es un crack total… si no fuera tan vaguncio…Gracias a todos por vuestra empatía. Siempre lo digo, pero siempre ha sido muy importante para nosotros que los amigos entendieran poco a poco situaciones diferentes que ocurrían en torno a Daniel y nuestras vidas con él. Es importante esa comprensión, la valoración de esos esfuerzos de Daniel, de su especifidad dentro de la vida normal, es algo que a sus padres les ayuda mucho y sobre todo a él.Besos

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