Comer y cantar

Una reproducción de este Car MacQueen, en forma de diploma, venía en la mochila de Daniel el viernes por la tarde, último día de clase antes de las vacaciones de Semana Santa. El diploma tenía una leyenda bajo el car que decía: “Campeón en el comedor segundo trimestre”. Fuimos cantando el “¡campeooooooones, campeooooones, oé, oé, oéeeeeee! por la calle y juro jurico que Daniel daba saltos en la silla de contento. Por segundo trimestre consecutivo ha sido declarado “Campeón en el comedor”, por comer como un idem y por portarse muy bien dentro del comedor, y eso a pesar de que esta última semana ha comido un poquito regular, como indicaba Asún – su cuidadora- en el cuaderno de idayvuelta, seguramente porque ha estado con movimiento de muelas en sus encías y éso siempre le quita algo de apetito y le produce un poquillo de malestar (el tema peliagudo de la dentición en los chicos con pc, ya sabéis).

La verdad es que en el tema escolar y también en todo lo relativo al desarrollo orofacial estas últimas semanas no ha habido más que buenas noticias. Hace unos días Inma estuvo reunida con Lola, la logopeda del cole Ángel Riviere. Esa reunión sirvió para confirmar la idea de que Daniel ha entrado en una nueva etapa en cuanto a sus intenciones comunicativas verbales. Poco a poco, ya no únicamente procura comunicarse mediante respuestas a preguntas que le lanzas, sino que además él espontáneamente manifiesta estados de ánimo, algunas peticiones, apreciaciones sobre situaciones. Por ejemplo, es frecuente que ante una situación o una impresión que le causa alegría, lance un “¡bieeennn!” totalmente espontáneo, como digo. O que llame a papá o a mamá cuando quiere alguna cosa (cambiar de postura en la cama por la noche, comer, etc), o simplemente porque se acerca la hora de vuelta a casa de papá y Daniel, que tiene un reloj interior de superprecisión, nos lo advierte llamándole con insistencia, como preguntando: ¿cuándo llega papá, que ya es la hora?

Otra cosa que le gusta mucho y que también hace ahora de una forma espontánea es cantar (a su manera, claro). Sobre todo si escucha una música o canción que le guste, él se dedica a acompañarlas. Lola se quedó impresionada hace unos días porque durante un espectáculo de Los Títiriteros de Binéfar al que acudió el colegio, Daniel se puso a cantar espontáneamente cuando lo hacía uno de los actores. Lo mismo sucedió esta semana en un espectáculo de percusión y voces al que también acudieron los chicos del colegio. Daniel cantaba acompañando a uno de los vocalista en concreto, supongo aquel cuya voz mejor le estimulaba. Y lo hizo tan bien, ¡que lo subieron al escenario! Por la tarde le fuimos preguntando cosas acerca de este concierto de percusión, y se mostró sumamente feliz con haber ido y nos cantó también a nosotros un buen rato, mientras hacíamos percusión con los muebles y objetos de la casa: sí, también somos un poco payasos…

3 comentarios

  1. Ay, que contento tiene que estar viendo que logra comunicarse cada vez mejor con vosotros. Eso tiene que estimularle un montón. Que bien.Y cuanto me gusta cuando cuentas eso con su padre. Dice tanto…

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