Contanto cuentos

8,30 de la mañana. Tu sobrino ya está despierto y la primera palabra que ha dicho ha sido “literatura”.
El mensaje por whatsapp de Inma viene seguido de un audio en el que en efecto se escucha a Daniel (un poco ayudado por su madre) afirmar que esta semana en su cole celebran la semana de la literatura. Y que hoy la semana empezaba con una mañana de cuenta cuentos. Y ¿quién va a leer un cuento a tu colegio? Tía.
Ha sido precioso. Me lo he pasado chachi pirulí. Espero que los chicos y chicas del Ángel Riviere haya disfrutado al menos una cuarta parte de lo que yo lo he hecho contándoles el cuento “Te quiero, Valero”, escrito por Fernando Lalana. Si ha sido así, ya me puedo dar por contenta.
Le pregunté a Daniel si quería que les contara algún cuento en especial. Me dijo que el del caballero Jorge, que es como él identifica a este cuento. Le gustan mucho las historias de caballería y de caballeros medievales, que a veces vamos inventado sobre la marcha… Así que ha sido él quien ha traído en la mochila esta mañana el cuento que hemos compartido con el resto de sus colegas.
También han leído cuentos la abuela de Diego y la monitora de PIEE, Diana Cebollada, que ha contado un cuento que ella misma ha escrito y publicado en una edición muy guapa y con un título estupendo (¿Qué desayuna el sol?), que le sugirió su propio hijo.
En el colegio habían agrupado a los chicos y chicas en dos grupos. Así que hemos repetido el cuento dos veces. He procurado que para cada grupo la forma de contar se acomodase lo más posible a sus edades y receptividad.
Ha sido muy chulo. De verdad. Creo que he descubierto una nueva vocación. Wow!

Hemos recibido, además de las risas, los abrazos, los besos (que es lo mejor de lo mejor) este obsequio que os enseño, y que han estado pintado ellos mismos. En mi caso, me lo ha entregado el propio Daniel (con un poco de vergüenza, eso sí).
Os dejo también por aquí un enlace al vídeo del festival de navidad (que el colegio tiene colgado en Google Drive), que, como contamos por entonces, estuvo dedicado enteramente a la literatura.
No sé cuántos colegios del mundo (al menos del mundo España) le habrán dedicado este curso tanto tiempo como el Colegio Público de Educación Especial Ángel Riviere de Zaragoza a la literatura. Creo que ninguno.

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