Daniel y la tecnología

Foto bajada desde el blog del campamento La máquina del tiempo

Como buen hijo de su generación, la relación de Daniel con la tecnología es bastante fluida.  Ha tenido buena armonía desde muy pequeño con los ordenadores y el mando de la televisión. Su dedo índice, como el de todos sus coetáneos, parece especialmente hecho para señalar y tocar una pantalla. Su habilidad no es lo suficientemente rápida como para ejercitar el uso de pulgares en teléfonos y tal. Pero eso no le impide discernir perfectamente sus sonidos, y también utilizarlos con naturalidad (de hecho mantenemos muchas veces extensas conversaciones telefónicas en modo manos libres, como ya contaba en tiempos, pues estas charlas han ido ganando en posibilidades gracias al propio enriquecimiento del vocabulario que Daniel va siendo capaz de transmitir, pero se han producido de una manera u otra  hace ya años).

Desde hace un par de días ha iniciado de forma casi automática su relación con un estupendo reloj parlanchín que le ha regalado un amigo de Inma. Un reloj ONCE, que canta la hora al pulsar una pequeña tecla que lleva junto a la esfera. Remarco lo de pequeña, porque realmente lo es. Y porque Daniel no dispone de una motricidad fina muy “afinada”, precisamente. Pero a las 24 horas de llevar el reloj en su muñeca derecha (Daniel, como su padre, es zurdo, al menos hemos ido viendo que se maneja mucho mejor con la mano izquierda que con la derecha), ya le observé pulsar espontáneamente la tecla y celebrar con grandes risas la voz automática que le comunica la hora.
Esta relación con la tecnología es precisamente lo que más estimula sus esfuerzos en mejorar su capacidad de motricidad fina. Está acostumbrado a ver vídeos en una tableta, pero no le había pillado nunca hasta ayer mismo dándole al play del vídeo siguiente, al terminarse el que estaba viendo… ¡¡todo un campeón!! Ya se lo dijimos. Bueno, de hecho en el cole manejaba ya este curso dos pulsadores diferentes para los distintos niveles de elección y selección que utilizan en el programa de trabajo en clase para los diversos temas y contenidos.

Ah, y con el reloj está tan ilusionado que, ayer, -la mañana siguiente del día en que se lo dimos-, se levantó diciendo ¡reloj, reloj!, en vez del usual ¡campamento, campamento!.

La ONCE tiene un muy interesante catálogo de material tiflotécnico (que se llama), que podéis ver, aunque sea por curiosidad, para conocer la cantidad de posibilidades de apoyo vital que incorpora la tecnología a la diversidad funcional (http://cidat.once.es/home.cfm?excepcion=5). Lo completamos con otro enlace muy ilustrativo sobre domótica adaptada (http://www.casadomo.com/articulos/domotica-para-discapacitados), que cuenta como nació y se desarrolló todo un proyecto de adaptación de la vivienda del fundador de B&J Adaptaciones.

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