¿Quieres?

– Mira, Daniel, ¿qué hacemos mientras esperamos a mamá? ¿Vamos a mirar cuentos?
– Siii
Delante de las estanterías con cuentos, Daniel y su tía dispuestos a la exploración.  No suele ser fácil hallar algo completamente adecuado para Daniel. Cuando se trata de ir picoteando, lo mejor es leerle. Daniel siempre ha mostrado una gran recepción a lo que escucha, y presta suma atención cuando lees o le cuentas algo.
– Voy a leerte algo que vayamos encontrando, ¿vale?
– Sí
– Mira, aquí hay unos poemas majetes de una señora que se llamaba Gloria Fuertes… Leo un par. Sobre todo le llama la atención el sonsonete musical; se sonríe Daniel.
– ¿Busco ya otro?
-Sí
– Este va de explicaciones sobre las cosas. ¿Bien?
– Sí
– Primera explicación: ¿Por qué cantan los gallos?. ¿Quieres saber por qué cantan los gallos, Daniel?
– Sí
Semblante de concentración en el rostro de mi sobrino, mientras escucha la explicación, que creo le sabe a poco. 
– ¿Quieres saber por qué llueve?
– Sí
– ¿Quieres saber por qué sale el sol por el este? ¿Quieres saber por qué vuelan los pájaros? ¿Quieres saber por qué quema el fuego? ¿Quieres saber…?
– Sí… sí …. sí…sí…
 Llega mamá y tenemos que marcharnos a hacer algunos recados. Pero Daniel ahora quiere saberlo todo. Y quiere ir a todas partes. Y aprender. Y hacer todo lo que pueda.
Así que resulta imposible dejarlo este verano sin campamento. Necesita ir al campamento para llenar su tiempo estival con muchas cosas: música, viajes, relatos, cine, fisioterapia, piscina, pintura, etc, etc; necesita estar con sus compañeros y compartir su vida también con ellos.
Así que como ya no hay ayudas para los campamentos de verano (no, ya no es una actividad prioritaria, tampoco para los chavales con discapacidad, tampoco para los chavales cuyos padres han de seguir trabajando todo el verano -qué suerte-, tampoco para los que sus padres han de salir todos los días a buscar trabajo; para todos los chavales, los campamentos de verano han dejado de ser algo relativamente normal en este país), serán de nuevo las aportaciones intra-familiares las que hagan posible que Daniel siga con su vida,  llena ahora de curiosidad y deseos de actividad, este verano.
Y lo conseguirá también gracias los profesionales que estarán en el campamento, claro (que tendrán trabajo, por cierto).
(Nota: el campamento de los chicos con diversidad funcional implica un coste mayor  lógicamente: más  perfiles profesionales -incluido enfermería, fisioterapia, monitor específico para piscina…, además de los habituales; necesidad de transporte con monitor, comedor…: total, más o menos creemos que serán unos 800 euros por 5 semanas de campamento- El precio es coherente. La inexistencia de ayudas, no).

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