La Casa Encendida

Durante los tres últimos fines de semana de septiembre La Casa Encendida, en Madrid, ha puesto en pie la octava edición de su Ciclo Artes Escénicas y Discapacidad. Los organizadores explicaron en su momento que el objetivo de esta edición era mostrar las potencialidades creativas y artísticas de la diferencia. Un ciclo dedicado a la escena contemporánea y a la muestra del desarrollo, profesionalización y valorización de personas con discapacidad dentro de la escena

Tres compañías han traído sus trabajos y espectáculos a La Casa Encendida con el objetivo de mostrar la riqueza, belleza, complejidad y compromiso que encontramos en lo diferente. La diferencia no nos aleja. La diferencia amplía nuestro conocimiento, nuestro crecimiento personal, y debería de acercarnos por tanto.

Compañías y espectáculos que han participado en el ciclo:

Ali, de Compagnie les Mains, les pieds et la tête aussi:

Compañía:

Mathurin Bolze se inicia en teatro y circo antes de ser integrante del Centre National des Arts du Cirque. Después de dejarlo, se une al colectivo Anomalie durante la gira de Cri du Caméléon del coreógrafo Joseph Nadj. Desde ese momento, forma parte de las creaciones de la compañía. En 2001, co-funda y es director artístico de la compañía les mains les pieds et la tête aussi. En el seno de esta compañía crea el solo Fenetres (2002) y una pieza colectiva Tangentes (2005).

Hedi Thabet entra en la escuela de circo de Bruselas a los 8 años. Practica el malabarismo y se aproxima a otras técnicas como la acrobacia durante casi 10 años. A los 17 decide dejar la escuela y dedicarse al oficio de malabarista bajo la tutela de un profesor particular. Es entonces cuando le detectan un cáncer de huesos. Su convalecencia le lleva a replantear su trabajo en escena y en el espectáculo, a volverse a interrogar sobre el punto de vista del artista. Como director, dirige un proyecto de creación en Túnez durante más de dos años. En este período se encuentra con su antiguo amigo Mathurin Bolze con el que comparte estas inquietudes.

Obra:

Un número largo o una pieza corta para decir las cosas sin palabras sobre nuestro encuentro, donde uno se convierte en dos, o donde dos se juntan, o se separan, la proyección de uno sobre el otro: el descubrimiento de un tercero. Una forma híbrida para dar a conocer ese movimiento de unión, interrogación, el uno con el otro. Para reír delante del espanto porque hay una bestia de feria, un freak que merodea en cada uno de nosotros.

Cocktail, de Treceacero:

Compañía:

Este grupo nace a partir de la experiencia del taller de creación escénica y discapacidad que impartieron Patricia Ruz y David Ojeda en La Casa Encendida en 2009. Ahora ambos deciden volver a reunir al grupo formado por artistas profesionales y no profesionales, para continuar investigando en la propuesta escénica y poder llegar a construir una performance de este encuentro. No es un proyecto que trabaje para la diferencia sino con ella, aprovechando la capacidad artística y lo auténtico de cada uno. Así entendemos el propio mundo artístico, abierto a las miles de posibilidades que nos ofrece. Esta mezcla de diferentes ingredientes humanos da lugar a este cocktail.

Obra:

Un grupo de personas, una fiesta, un cocktail y un montón de copas. Una exposición del vacío que hay en ellas. Una representación del contenido que hay en ellas. Y beber y beber hasta no ver. Y vaciarse de esta sociedad bulímica en la que vivimos y sentimos. Una mirada hacia la necesidad del otro. Un brindis hacia la diferencia.

Beautiful People, del Grupo Dançando com a Diferença:

Compañía:

Este grupo nace de una iniciativa llamada Projecto Dançando com a Diferença desarrollada desde septiembre del 2001 hasta junio del 2007 por la Dirección Regional de Educación Especial y Rehabilitación. Desde entonces, esta iniciativa ha sido coordinada por Enrique Amoedo y se desarrolla a través de la Associação dos Amigos da Arte Inclusiva – Dançando com a Diferença.

Este amplio proyecto basado en acciones educacionales, artísticas y con un soporte terapéutico trabaja con 79 personas (entre niños, jóvenes, adultos y ancianos). Y pretendemos continuar creciendo y extendiendo nuestra participación e inclusión en el mercado de la danza.

Obra:
La declaración de un deseo es un derecho que normalmente reconocemos entre nosotros y el otro. La propuesta de Rui Horta nos devuelve este deseo y nos lleva a reflexionar hasta qué punto estamos preparados para aceptar los deseos de nuestros cuerpos. No es simplemente aceptar la diferencia, sino cómo relacionarse y vivir con los impulsos que nos alcanzan desde el otro lado del espejo.

Transcribo simplemente la información que ha figurado en la documentación proporcionada por La Casa Encendida. Me parece que no es necesario añadir mucho más para comprender los valores y objetivos de las tres creaciones escénicas.

Como casi siempre, el mundo artístico suele ser más capaz de acercarse a la diferencia y apreciar su riqueza que la sociedad en general. Pero seguro que esta actitud nos sirve a todos.

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