Tortilla con kétchup

Conversación el otro día, cuando llegué al parking, al encuentro de Daniel e Inma, para ir a la sesión de ozonoterapia:

– Daniel, díle a la tía qué has comido hoy, venga.

Daniel baja un poco la mirada y pone la risa de conejillo característica de cuando sabe que tiene una buena noticia que dar, o se quiere hacer de rogar un poco.

– A ver Daniel, díle a la tía qué has comido. Has comido de primero puuuuu…

– réeeé

– Eso es, Daniel, puré. Y de segundo, has comido toooorrr….

– iii-llaaaaa

– Tortilla, ¿has comido tortilla, verdad?

– Siiiiiiii

– Oye, Luisa, que se ha comido la tortilla chafada con el tenedor…

– Jolín, Daniel, qué bien, qué alegría, qué campeón…puré y tortilla chafada

– Sí, sí, y díle a la tía qué llevaba la tortilla… Llevaba keeeet…

– ssuuuuuu

– ¡Tortilla con kétchup, Daniel! ¡Pero, bueno, es formidable…! ¿ Y te ha gustado mucho? ¿Querrás otro día?

– Síiiiiiii

No es que Daniel no hubiera probado anteriormente la tortilla. También el kétchup (las patatas bravas con ketchúp y mahonesa le pirran: no las mastica, pero las va chuperreteando y reduciendo poco a poco). También ha probado otras veces texturas que no sean triturado o puré. Pero es que el otro día se comió todo el triángulo entero de la tortilla, y como segundo plato. Lo cual es algo estupendo.

Ya contamos también que le había gustado mucho probar la longaniza el día de jueves lardero – la foto superior corresponde a ese momento, de hace un par de semanas-. Y algunas veces le hemos triturado por ejemplo cacahuetes (lo salado le gusta más que el dulce). En el cole han probado igualmente en ocasiones con alguna albóndiga… Y en el hospital vimos que se tomaba sin demasiados problemas un buen plato de sopa de “bolos” (sopa de cocido con pasta en bolitas pequeñas)… Así que poco a poco vamos consiguiendo pequeños triunfos en el terreno alimenticio. Y no nos podemos descuidar, porque como Daniel es un poco vago tiende a preferir no hacer el esfuerzo de masticar (acción que para él es costosa y le exige mucha atención a la hora de comer, mientras que no hacerlo le permite una comida mucho mas distendida y relajada, claro). Pero poco a poco, hay que ir intentado que sus movimientos maxilo-orales vayan ganando en complejidad y coordinación, aunque sea a ratitos pequeños.

Está pendiente que empiece en el colegio un programa con una terapia experiemental dirigida a paliar los problemas de la disfagia (dificultad para la deglución). Así que esperamos que también le ayude a él y nos proporcione a los demás algunas pautas con las que trabajar.

4 comentarios

  1. Pues me alegra mucho saber de los progresos de Daniel también en este aspecto.Seguro que,como todos los aprendizajes, todo será cuestión de paciencia y constancia.Ya nos contaréis de esa terapia experimental cuando se lleve a efecto.Besos y abrazos.

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  2. Otra receta para Daniel: Una bolsa de patatas chips, la haces picadillo ( eso te gustará Daniel)aprieta con fuerza y que se hagan migas, lo añades al huevo,te hacen la tortilla, le añades el K…..chup y la rompes en tantos pedaazos como puedas, ya me dirás si te gusta

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  3. Madre que bien, poco a poco. Está claro que no debéis descuidar este tema porque evidentemente el Dani, que sabe más que los ratones, se tirará por lo cómodo pero también puede pasar que se harte de lo pasado ¿no?.Pasito a pasito, si señores.PD Esa receta que te da Miguel Angel la he de probar yo. En secreto, que a Ainhoa no le conviene ná de ná.Dadle un achuchón de nuestra parte. Si quiere, jeje

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