Todo un carácter

Ya ha transcurrido una semana del nuevo curso, que empezó en nuestra comunidad autónoma el día ocho de septiembre. El primer día Daniel protestó un poco a la hora de ir al autobús y me contó Inma que, al recogerle a la vuelta, le echó una buena bronca. Fue sin duda su manera de decirle que “vale, hay que ir al colegio, pero se está también muy bien en casa contigo y yo quería quedarme un poco más”: son los riesgos de tener una estupendas vacaciones, como ha tenido Daniel. Da pereza retornar a la rutina. No obstante, Chus, su profesora, cuenta en el “cuaderno de ida y vuelta” que está encantada de la disposición de Daniel en la clase desde el primer día, que está muy colaborador, que charra mucho, que atiende, y que !no se quita las gafas cuando se las pone para algunas actividades!: Chus deduce que ha madurado. Y seguramente es así. Yo también lo creo. Y esas “iniciativas abroncadoras” son igualmente síntoma de esa maduración: aunque de una forma no muy correcta, que hay que reencauzar desde luego, – sobre todo cuando no tiene razón, – Daniel expresa su posición.

Por ciero, que yo también recibí una de estas broncas de Daniel a la vuelta de nuestras respectivas vacaciones. El primer día que nos vimos, después de un estupendo !hola tía!, se acordó de repente de que debía estar enfadado conmigo por no haber acudido yo a mi “obligación” de ir a verle a su lugar de vacaciones… ¡ faltaría más!. Así que después de unos cuantos pucheros y unos llantos (que es su forma de expresar tanto que está muy emocionado, como que está enfadado, o todo junto, como en este caso), estuvo un buen rato sin hacer caso a mis preguntas, como diciendo: si querías saber todo ésto, haber venido a verme, tía desapegada… Todo un carácter, de verdad, a veces demasiado.

En todo caso, estas cuestiones a mi me parecen en general caminos de formación del carácter. Se trata de trabajar e para que podamos aprovechar todas estas energías en sentido positivo. Pues, a pesar de ésto, a Daniel lo veo más serio, más reflexivo. Y creo que su buena adaptación al inicio del curso escolar es un indicio de ello. Y eso que ha habido unos cuantos cambios en el cole: tiene a su misma profesora del año pasado, pero ha cambiado de logopeda, lo hará de fisioterapeuta (creo que todavía no han cubierto las plazas de las dos fisios del cole, que están de baja), algunos compañeros se han ido a otro colegio, hay nuevos en la clase.. En fin, una serie de circunstancias que podrían haberlo despistado mucho. Que no ocurra ésto, es una gran noticia. Chus dice que sólo está un poco tímido con la nueva logopeda, Cristina: pero es normal en Daniel; en cuanto la conozca un poco más, se le pasará la timidez.

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