
Este reportaje de Ana Estebán en Heraldo de Aragón, en la sección #SinBarreras, deja claros algunos puntos sobre la necesidad que tienen las familias con hijos dependientes de ayuda externa, a veces de manera puntual y a menudo de forma continuada, y cómo esa ayuda no puede ser prestada de cualquier manera: la sociedad necesita cada vez más que el sector de los cuidados disponga de profesionales bien formados, bien considerados laboralmente y adecuadamente remunerados.
En el reportaje entrevistaron a Inmaculada Rincon Luna, la madre de Daniel. Tanto ella como quienes también expusieron su opinión dejan aquí las cosas bastante claras. Leedlo, por favor.
La fotografía siguiente es de hace unos años, en una tarde divertida, en la que nos acompañó uno de los cuidadores que ha tenido Daniel en casa, Carlos.

Añado un enlace a otro reportaje del mismo periódico, en el que Plena Inclusión Aragón, a partir de una sentencia del Tribunal Supremo, ha presentado «una enmienda en la tramitación de la reforma de la Ley de Dependencia, que está en curso», para la eliminación del copago por parte de las familias para la prestación de las ayudas. En el caso de Daniel, sus padres optaron por no aceptar por el momento la ayuda a la que tienen derecho dentro del Sistema de la Dependencia, (después de que el reconocimiento de la misma requiriera por su parte una queja a la El Justicia de Aragón), porque, como explica Inma, tenían que pagar a la empresa privada propuesta por el IASS 200 euros mensuales, por una hora de canguro al día de lunes a viernes. Exactamente la misma cantidad que abonan por esa ayuda recibida como servicio privado (no dentro de la Dependencia), si se contrata a través, por ejemplo, como ellos hacen, de Plena Inclusión.
¿Y cómo es eso? …
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