La tarde comenzó como casi todas las tardes cuando nos vemos: Daniel dice bajito “hipo”, y yo le pregunto retóricamente “¿cuál, el de Brahms?”, y él contesta “sí”, y yo le propongo algún instrumento protagonista que Daniel casi siempre acepta. Suena a través de Youtube (cuánto le deben nuestras tardes) alguna de las ciento de versiones visitadas. A veces, resulta imposible convencerle de que nos desplacemos hacia alguno de otros puntos de interés de mi sobrino, y nos pasamos un buen rato de cover en cover de la Danza Húngara número 5, ya sabéis. Pero a menudo, después de este rito de comienzo, Daniel acepta propuestas de otro tipo, desde teatro, ópera, narraciones, películas, hasta historia, astronomía, geología … por ahí va su curiosidad e intereses de conocimiento, aunque me declaro bastante incapaz de “medir” la complejidad de la información que Daniel digiere y de qué manera lo hace. Ya hemos hablado de ello alguna vez, pues la falta de un feedback de largo recorrido por su parte dificulta saber qué y cómo ha entendido. La verdad es que muchas veces nos sorprende.
Mi propuesta de la tarde fue que eligiera, si le parecía bien, entre ver teatro, algún cuento o alguna historia en relación con el espacio (exterior, quiero decir, planetas, estrellas, galaxias, naves, astronautas, esas cosas de cada día…). Eligió espacio. Al cursar la búsqueda en Youtube nos apareció en pantalla un documental sobre los descubrimientos del telescopio James Web. Le expliqué lo que era: un telescopio, que ha costado mucho construir, y que está encontrando en el Universo cosas que no habíamos visto, etc, etc… más o menos así se lo conté, en sencillo, digamos. ¿Quieres que lo veamos? Sí, me contestó sin dudar. Igual es un poco complicado. Sí, me dijo. Pero lo vemos y a ver qué pasa, ¿no?, si nos aburrimos (lo decía por él, porque a mí estas materias me chiflan y no me aburren never), buscamos otra cosa, ¿vale? Síiii

Imagen alterada (chapuceramente) con la aplicación Firefly Adobe, para insertar el fondo, a partir de una fotografía doméstica de Daniel
Pues allí que estuvimos clavaditos ante la pantalla y bien atentos casi una hora, que se hizo la de cenar. Daniel siguió con mucho interés las vicisitudes de la construcción del bicho, sonriendo en muchos tramos, que es un signo de complacencia, claro.
En un par de ocasiones o tres, yo me lanzo: Daniel, paro un momento el vídeo para explicarte esto que han dicho, que igual es difícil de entender, bueno yo te lo cuento y tú sabrás … En uno de esos parones se trataba de reforzar la idea de que cuando miramos muy lejos, estamos mirando hacia el pasado, con algún comentario sobre la velocidad de la luz y esas cosas… Mientras me iba extendiendo un par de minutos en la explicación, Daniel iba aumentando su nivel de carcajada, su mirada entusiasta… Algo parecido a cuando le explicaba, en otro parón, lo del corrimiento al rojo y al azul, según la distancia del objeto, por la cuestión de las ondas …
Así que, no sé. Pero tampoco me complico mucho. Si lo que conoce, sea lo que sea, y sea como sea, le hace feliz, pues misión cumplida… Por cierto, le dejé un poco mosca adelantándole que en una próxima tarde vamos a ver algún capítulo de Star Strek, que salen un marciano y un robot de protagonistas, le dije … Los ojos se le abrieron como planetas exteriores, os lo aseguro.